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Hermano, ¿me das avena?
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no
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Me estoy muriendo de hambre, hermano.
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Yo también, hermano. La figura alta y flaca me tiró la avena. A MÍ, HERMANO. Creo que me tienen cariño.
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No, hermano, ya he visto esto antes. He observado muchas cosas. Desde las bestias rugientes en las que se meten las figuras altas y flacas para viajar más allá del horizonte, hasta cómo la figura lloró cuando la otra se quedó profundamente dormida. Y por mis experiencias, he aprendido que le darán avena extra a uno de nosotros antes de llevárselo al cobertizo sin retorno... Harán cosas terribles en ese cobertizo, hermano.
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MENTIRAS, ESE COBERTIZO ES DONDE LOS ELEGIDOS VAN A CENAR CON NUESTROS DIOSES ALTOS Y FLACOS. ERES UN TONTO, HERMANO, Y TE QUEDARÁS ATRÁS EN EL BARRO CON TUS IDEAS RETRÓGRADAS.
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NO, HERMANO. Debes creerme. Comparte la avena conmigo y no alcanzarás la gordura deseada para los altos y flacos. Te perdonarán la vida, hermano.
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AJÁ. ASÍ QUE TODO ESTO ERA UN PLAN PARA ROBARME LA AVENA. Eres realmente despreciable, hermano. No confiaré en tus mentiras.
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Tu historia me divierte, hermano, pero no me convence. Tendré esta avena para mí y cenaré con los dioses altos y flacos.
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Lo siento por ti, hermano. Tus ojos no pueden soportar la luz cegadora de la verdad y te escabulles de vuelta a la cueva. Cuidaré de tu descendencia una vez que te consuman, hermano, como han consumido a tu amante, a nuestro padre, a nuestra madre y a muchos más.